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Pedirle a los líderes de un negocio que piensen a largo plazo puede ser incómodo y a veces difícil de ejecutar. Naturalmente algunos negocios se enfocan en hitos a corto plazo (pensamiento táctico) para mantenerse a flote, y desarrollar planes elaborados hacia el futuro (pensamiento estratégico) tiende a ser un ejercicio dejado como última prioridad.

Volverlo prioridad es simple, pero como todos sabemos, ningún negocio sigue un plan a la perfección. Nadie puede planear para un futuro incierto, y por ello los planes a largo plazo rara vez cumplen su objetivo original.

Amazon es una compañía ejemplar de pensamiento estratégico. Su más reciente jugada fue introducir, a través de su plataforma de servicios web (AWS), el programa Pro-Rata, diseñado para que nuevas startups encuentren nuevos inversores, como un comprador busca un producto en su catálogo. AWS es un subproducto de Amazon que existe desde el 2006, y ya cuenta con casos de startups exitosamente levantadas, como Lyft y Slack.

Seguir una estrategia de esa forma siempre conlleva cierto nivel de presión: social, organizacional, económico y a veces político. Sin embargo, las potenciales ganancias son enormemente favorables para aquellos valientes rebeldes. Con otras grandes y longevas compañías cerrando o quebrando, como Blockbuster, Polaroid y Kodak, ser estratégico antes que táctico puede ser lo que mantiene una empresa con sus puertas abiertas.

El pensamiento estratégico en una empresa es como una partida de ajedrez.

Proyectarse para adelantarse

Adoptar el pensamiento estratégico toma valor de liderazgo y determinación. Cuando hay presión de mostrar resultados a corto plazo (por ejemplo, valor en la bolsa), es difícil justificar decisiones atadas a ganancias potenciales en vez de existentes.

La diferencia entre ambos acercamientos es clara. Mientras que el pensamiento táctico busca recompensas a corto plazo, los líderes estratégicos están constantemente actuando para asegurar su sostenibilidad y longevidad. En un panorama empresarial en constante evolución, estos líderes estarán siempre un paso adelante.

¿Quieres que tu empresa pase de la táctica a la estrategia? Aquí te mostramos tres prácticas que puedes adoptar:

1. Comprométete a la excelencia

Todo riesgo genera ansiedad, pero una actitud positiva puede erradicarla fácilmente. En un estudio publicado por Behaviour Research and Therapy, se descubrió que pensar en positivo tiene un efecto remedial en la ansiedad. Lo mismo se aplica a los negocios: los clientes reaccionan a la positividad cuando una empresa está comprometida a hacerlos feliz.

Ante la presión de un ultimátum, las empresas deberían desprenderse de la idea del fracaso y comprometerse a ser extraordinarios en su estrategia. Con esta actitud se predeterminan a esperar ganar, no por arrogancia desubicada, sino por pura voluntad. Soltar los miedos e irradiar confianza a sus clientes es una habilidad valiosa cuando se está ingeniando un plan a largo plazo.

2. Ten claro quién te ayudará a llegar a tu meta

Aunque no lo creas, el capital humano es uno de los recursos que más suelen pasarse por alto por los estrategas a largo plazo. Es una de las razones por las que se invierte tanto en contratar y capacitar personal. Las personas son quienes sostienen tu estrategia a largo plazo, así que asegúrate de que tengan el conocimiento y los recursos que necesitan para construir tu visión.

Las empresas que invierten más en su personal ven un crecimiento más prominente. Invierte en capital humano a través de educación contínua y desarrollo profesional. Busca cursos, talleres y otros recursos que puedan alinear tu staff con tus planes futuros. Hacerlo los preparará mejor ante lo que sea que traiga tu visión estratégica.

3. Lleva a tus clientes contigo

El concepto de centralización en el cliente no es nuevo. Quizás entendamos la necesidad de dar una excepcional experiencia de usuario pero no siempre se logra. Una encuesta de Econsultancy le preguntó a líderes empresarios cuál es la cualidad más importante para fomentar una cultura “nativa digital” y el 58% respondió con “centrados en el cliente”.

Piensa en cómo venderles a tus clientes tus logros a largo plazo en vez de tus metas a corto plazo. Cuando les propongas nuevas estrategias, no les vendas algo que no aplicarías en tu propia empresa. Trátalos como una extensión de tu equipo, y verás cómo comenzará a notarse el verdadero valor de una inversión a largo plazo en tu compañía. Si tu éxito está atado a los clientes o consumidores, deberían también saber que estás comprometido con que tu estrategia se resuelva al final.

Al retarte a ser más estratégico que táctico, puedes introducir una nueva dinámica y energía en tus relaciones con el cliente. Demuéstrales que estás apostando por longevidad y sostenibilidad y que estás actuando sabia y diligentemente. De esta forma abordarás la estrategización a largo plazo con asertividad en vez de resistencia.

Fuente: Entrepreneur