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La inteligencia artificial (IA) tiene un potencial transformativo que se está comenzando a aplicar en la economía, en procesos gubernamentales, en marketing y muchas industrias más. Incluso en la educación. La tecnología y su desarrollo son aspectos inevitables del proceso de aprendizaje.

Para comprender el rol de la IA en la industria de educación, veamos algunos ejemplos de cómo está influyendo en los procesos tanto de los profesores como de los alumnos.

1. El E-Learning es el siguiente paso

¿Cuántos estilos de aprendizaje caben en un mismo salón de clases? Cada alumno tiene sus preferencias a la hora de aprender. No todos son igual de proficientes en las matemáticas o en las letras. En el sistema tradicional de educación, el profesor no siempre puede personalizar sus métodos a cada alumno. La IA está comenzando a cambiar esto.

Sistemas de aprendizaje online, a diferencia del salón de clases común, pueden evaluar las habilidades del alumno y personalizar su proceso para adecuarse a su nivel y ritmo. Cuando el profesor le recomienda al alumno el programa correcto de aprendizaje online, se vuelve en el complemento extracurricular perfecto.

2. La IA prepara a los alumnos para el mercado laboral

Lo cierto es que todo trabajo actualmente involucra algo de tecnología. Todos deberían estar aprendiendo a usar software, gestionar data, y utilizar otras herramientas digitales para ser más productivos.

Cuando los profesores comiencen a integrar la IA en la educación, preparan a sus alumnos de manera más directa para los retos laborales de hoy en día.

3. Los profesores tienen asistentes “smart”

¿Podrá la IA reemplazar el rol del profesor? ¿Los softwares podrían suplir la tutoría? ¿Será la enseñanza considerada una profesión en el futuro? Siempre surgen estas preguntas cuando hablamos de IA en la educación.

Las nuevas tecnologías son una necesidad, pero deben actuar como un soporte del proceso de enseñanza, que aún es conducido por humanos. Incluso si es un software de enseñanza, son desarrollados por programadores y diseñadores en colaboración con los profesores que proporcionan el contenido.

Las pizarras, pupitres, salones y escuelas seguirán siendo parte del sistema educativo ya que proporcionan al alumno un ambiente de aprendizaje superior a cualquier otro que conocemos. La IA ayudaría al profesor a ser más efectivo transfiriendo el conocimiento y conectando con sus alumnos o evaluándolos de manera personalizada. Un ejemplo es el proyecto Third Space, un sistema que detecta las reacciones del alumno en tiempo real y analiza la data para que el profesor pueda adaptar su ritmo y su estilo de enseñanza.

4. La educación es más accesible que nunca

¿Qué pasa si un niño con talento en Física reside en una alejada villa de la India sin acceso a la educación adecuada? La IA está rompiendo las fronteras, y la ubicación deja de ser un factor determinante a la hora de aprender.

Servicios de asesoría online, lecturas con realidad aumentada… Conectar con profesores de todas partes del mundo solo requiere una conexión a internet. Colaborar y estudiar con alumnos de otros países, también. Brainly, por ejemplo, es una plataforma social para repasar tareas y trabajos en diferentes áreas y cursos.

Gracias a la IA, cualquiera puede acceder a la información que necesita. Los educadores desarrollan más cursos, se genera mayor interés en el aprendizaje online, y se reducen las diferencias de niveles entre los alumnos.

El futuro está aquí.

Con nuevos desarrollos en la IA vemos los cambios que generan en el sistema educativo, el cual ya está lejos de ser el sistema tradicional que conocíamos años atrás. Los profesores pueden transmitir conocimientos cada vez más complejos y los alumnos acceden a educación personalizada donde sea que estén. El elemento de interacción social se mantiene y ningún robot está quitándole trabajo a los profesores. Gracias a la IA, los profesores están mejorando en enseñar y los alumnos están mejorando en aprender.

Fuente:

The Science Times